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Sociedad civil y economía circular: una propuesta de acción desde CROP para la transición sostenible de México

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Selene Kareli Zepeda Pioquinto |  Investigadora en Educación Ambiental
El 19 de enero de 2026 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la Ley General de Economía Circular, estableciendo un marco normativo integral orientado a transformar el modelo de desarrollo del país mediante la transición de una economía lineal basada en la extracción, producción, consumo y desecho hacia un modelo circular, regenerativo, eficiente y socialmente responsable, lo cual implica no solo cambios técnicos en los procesos productivos sino una transformación cultural, social, territorial e institucional de gran alcance para el cuidado de la vida, en la que la sociedad civil organizada adquiere un papel estratégico como agente pedagógico, articulador y regulador del cambio sistémico.
En este contexto, CROP, como think and do tank, plantea una hoja de ruta orientada a contribuir activamente a la implementación social, territorial y colaborativa de la economía circular en México, articulando investigación aplicada, diseño estratégico, intervención comunitaria y comunicación pública con el objetivo de generar impactos sostenibles y escalables.

La economía circular como proyecto de transformación ecosocial

La economía circular debe entenderse como un proyecto de transformación civilizatoria que redefine las relaciones entre producción, consumo, naturaleza y cohesión social, ya que implica modificar hábitos culturales profundamente arraigados, reconfigurar cadenas productivas, fortalecer capacidades comunitarias, rediseñar esquemas de gobernanza y promover nuevas formas de organización social y económica orientadas al bien común humano y más que humano, esto exige procesos educativos, comunicativos y participativos de largo plazo que permitan construir una nueva cultura ecosocial. La Ley General de Economía Circular incorpora esta visión al reconocer la importancia de la educación, la cultura ambiental, la participación ciudadana, la transversalidad institucional y la corresponsabilidad social , abriendo un espacio privilegiado para la acción estratégica de organizaciones de la sociedad civil capaces de operar en la intersección entre política pública, territorio y ciudadanía.

CROP: un think and do tank para la acción pública colaborativa.
CROP se concibe como un espacio híbrido que integra investigación aplicada, diseño estratégico, implementación territorial y comunicación pública con el propósito de generar transformación social sostenible, partiendo del análisis riguroso de políticas públicas, el diseño metodológico participativo, la intervención comunitaria territorial, la comunicación estratégica para el cambio cultural y la evaluación permanente de los procesos implementados, lo cual permite traducir marcos normativos complejos en prácticas sociales concretas que fortalecen la gobernanza colaborativa y la apropiación ciudadana de las políticas públicas. Este enfoque posibilita que la economía circular no permanezca como un ideal normativo, sino que se convierta en una práctica social cotidiana anclada en los territorios y en la vida diaria de las comunidades, generando procesos sostenidos de aprendizaje multisectorial y corresponsabilidad social.

Ejes estratégicos de acción de CROP para la implementación de la LGEC

El primer eje estratégico se centra en la educación, la comunicación y la construcción de una cultura de la circularidad , cuyo objetivo es facilitar la apropiación social de la Ley mediante campañas de comunicación pública, programas de educación ambiental comunitaria, estrategias de educomunicación digital y territorial así como el desarrollo de materiales pedagógicos multiformato que permitan promover el consumo responsable, mejorar la separación y valorización de residuos para de esta manera fortalecer la eco-ciudadanía.

El segundo eje se orienta a la implementación territorial y comunitaria con el propósito de convertir la política pública en soluciones locales de alto impacto, a través del desarrollo de diagnósticos participativos, el diseño de planes comunitarios de economía circular, la ejecución de proyectos piloto barriales y el acompañamiento técnico-social a organizaciones locales, lo cual permite territorializar efectivamente la ley, fortalecer el tejido social y generar modelos replicables a escala local y regional para el cuidado de la vida.

El tercer eje estratégico se enfoca en la gobernanza colaborativa y la articulación multiactor, impulsando la creación de mesas de trabajo intersectoriales, laboratorios de innovación pública, comunidades de práctica y alianzas público-sociales y empresariales que permitan construir ecosistemas locales de economía circular caracterizados por una mayor coherencia institucional, soluciones sistémicas sostenibles y el fortalecimiento de capacidades locales.

El cuarto eje se dirige a la incidencia en política pública y al diseño programático mediante la elaboración de análisis sectoriales, la evaluación participativa de políticas públicas, el diseño de indicadores sociales y la formulación de propuestas normativas y programáticas que contribuyan a mejorar la calidad, la inclusión y la efectividad institucional en la implementación de la Ley.
El quinto eje estratégico promueve una economía circular con enfoque social orientada a garantizar una transición justa, incluyente y territorialmente equilibrada a través del fortalecimiento organizativo de recicladores de base, el impulso a modelos de economía social y solidaria, el fomento al emprendimiento social verde y la formación para empleos circulares, con el fin de generar inclusión económica, justicia ambiental y desarrollo local sostenible.

Valor estratégico de la propuesta CROP

La propuesta integral de CROP permite acelerar la implementación social de la Ley General de Economía Circular, reducir los riesgos de resistencia cultural, fortalecer la legitimidad institucional, incrementar el impacto territorial y generar aprendizajes replicables, ofreciendo a gobiernos, empresas, universidades y organizaciones sociales un modelo de acompañamiento estratégico que articula análisis, diseño, implementación y evaluación, y que facilita la construcción de soluciones sostenibles desde una lógica de corresponsabilidad social, es decir, una eco-ciudadanía fortalecida.

De la ley al cambio ecosocial

La Ley General de Economía Circular constituye una oportunidad histórica para redefinir el modelo de desarrollo de México, sin embargo su progreso dependerá de su capacidad para convertirse en práctica cotidiana, cultura compartida y gobernanza colaborativa, lo cual exige la participación activa y protagónica de la sociedad civil organizada, por lo que desde CROP asumimos el compromiso de contribuir a este proceso mediante la construcción de eco-ciudadanía, la articulación intersectorial y el desarrollo de proyectos territoriales multiactor que hagan de la economía circular una realidad cotidiana, entendiendo que esta no es únicamente una política ambiental sino una nueva forma de habitar, producir, consumir y convivir.