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Intervención territorial y cultura ambiental: claves para la sostenibilidad comunitaria.

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Belem Barroso Santos |  Bióloga Investigación CROP A.C.
Medición de impacto ambiental y manejo de residuos sólidos
En CROP entendemos que los territorios socioambientales no son solo espacios físicos, sino ecosistemas donde convergen dinámicas ecológicas, culturales, económicas y comunitarias. Intervenir en ellos requiere algo más que campañas informativas, también procesos educativos situados, comunicación y trabajo directo con los actores que habitan y sostienen el territorio.

En este sentido, tales territorios representan un espacio fundamental para el aumentar el fortalecimiento de la cultura ambiental. Su valor no es únicamente ecológico, sino también social, económico y simbólico.
La preservación del territorio socioambiental pasa necesariamente por la apropiación comunitaria del conocimiento ambiental, la resignificación de las prácticas cotidianas y el involucramiento activo de quienes operan y los visitan.

Desde nuestra experiencia, las líneas de incidencia ambiental más efectivas comparten tres principios cruciales:

    1. Enfoque territorial, que reconoce saberes locales y dinámicas propias.
    2. Comunicación participativa, que transforma a las personas de receptoras pasivas en agentes de cambio.
    3. Cultura ambiental aplicada, que relaciona el cuidado del entorno con prácticas reales, viables y sostenibles.
Desde CROP, nuestra aproximación metodológica integra diagnóstico participativo, diseño de mensajes culturalmente pertinentes, herramientas educomunicativas y acompañamiento comunitario.
Creemos firmemente que la sostenibilidad solo es posible cuando las personas se reconocen como parte del ecosistema que habitan y cuentan con los medios para cuidarlo.
Este tipo de enfoque es especialmente relevante en contextos complejos, donde el reto no es solo conservar, sino conciliar el desarrollo local, el turismo, la identidad cultural y la protección ambiental